Llegada del Cine Mudo a México. Las Primeras Películas Sonoras

El Cinematógrafo de los hermanos Lumière llegó a México en tiempos de Profirio Díaz en 1986, al mismo tiempo que llegaba en todo el mundo, meses después de haberse presentado en Francia con sus exhibiciones en Paris en el  gran café “Boulevard de Capucines”, por esta razón y el éxito que tuvo, debido a la curiosidad de cómo funcionaba, se crearon las primeras salas de cine que transmitía las imágenes en movimiento y detrás de las personas era colocado el novedoso invento, el Cinematógrafo. Aunque en México ya se conocía un invento similar del Thomas Alva Edison, el Kinetoscopio, pero a diferencia del invento de los hermanos Lumière en este sólo se podían ver las imágenes en forma individual. Los  hermanos Lumière mandaron representantes armados de proyectores, aparatos, tomavistas, cintas fílmicas y películas vírgenes, en el caso de México los enviados fueron C.J Bernard y Gabriel Veyre, siendo nuestro país el único de Latinoamérica en que los operadores de los Lumière realizaron una serie de películas como en: Francia, Inglaterra, España, Italia, Túnez, Alemania, entre otros.

En México las primeras películas fueron hechas con personajes de la vida cotidiana uno de los fue el presidente Profirio Díaz en una monta que realizaba en el Palacio de Chapultepec, favoreciendo la curiosidad de la audiencia. Con la presión del Cinematógrafo, Edison se apresuro en presentar en 1896 el Vitascopio para proyectar películas en pantalla, pero en México sólo filmó una película mexicana: El lazador mexicano.” Pero no fue competencia para los hermanos Lumière que después de 2 años de su demostración mundial se dedicaron únicamente a la venta de aparatos y copias de las cintas que sus enviados habían tomado a los países que habían visitado, al mismo tiempo que estos exhibidores se convertían en productores. Estas primeras vistas están catalogadas como “cine documental” por ser un simple reflejo de la realidad, todavía sin argumento y sin edición. Otro tipo de cine que se dio en México fue el cine de ficción, éste emplea un argumento, al modo del teatro. En octubre de 1899, el exhibidor mexicano Salvador Toscano filmó una versión muy abreviada de Don Juan Tenorio, también se filmaron cuadros sobre episodios nacionales como Cuauhtémoc, Benito Juárez, Hernán Cortés, Hidalgo y Morelos.

Los cineastas norteamericanos fueron también unos de los principales productores del cine documental en México, ya que a estos les interesa el captar la revolución a través de imágenes en movimiento, para nombrar uno de estos documentos que divulgaron una clara idea de lo que estaba pasando, eran titulados por ellos mismos como por ejemplo el largometraje Barbarous México (1912), donde en México se sentían un poco limitados al querer filmar acerca del tema por los riesgos que se corrían por el dictador Porfirio Díaz, por lo que sus filmes de menores recursos que los de los norteamericanos tuvieron menos difusión en el extranjero. Hoy en día la mayor parte de estos documentales mexicanos sobre la revolución han desaparecido o se han mantenido inaccesibles para el público en general. Uno de los largometrajes que fueron editados años después de la revolución y han permitido un conocimiento parcial del hecho en este terreno es la película de Carmen Toscano: Memorias de un mexicano.

La primera película sonora apareció en el año de 1927  llamada The Jazz Singer como la primera película sonora. Que trataba acerca del hijo de un judío canto que debía desafiar a su padre para perseguir su sueño de convertirse en un cantante de jazz. Las películas sonoras llegaron a México en 1929, mismo año en que se llevaron a cabo los primeros experimentos de sincronización entre imágenes y sonido en nuestro país, haciendo llegar el cine mudo a su fin, pero a pesar de sus esfuerzos para la cinematografié nacional, le era difícil compétete con la industria hollywoodense. Aunque la llegada del cineasta soviético Sergei Eisenstein en el año 1930 entusiasmó a la élite cultural mexicana interesada en el cine, pero  por otra parte la filmación de “¡Que viva México!” atrajo al distribuidor Juan de la Cruz Alarcón que formó en 1931 la Compañía Nacional Productora de Películas, asociado con el director Gustavo Sáenz de Sicilia y el periodista Carlos Noriega Hope, entre otros. El resultado inmediato de esta alianza fue Santa en el año 1931, la primera cinta mexicana filmada con sonido óptico y la que inauguraría la etapa industrial en el cine mexicano.

El segundo de los tres clásicos de Fernando de Fuentes sobre la revolución mexicana -junto con “El prisionero trece” de 1933 y “Vámonos con Pancho Villa”  de 1935 fue “El Compadre Mendoza”, Esta película sólo fue ampliamente difundida hasta 1os años sesenta cuando se convirtió en un clásico del cine mexicano.

 

 

 

La mujer del puerto del año 1933, apoyada con la figura de Andrea mientras Lina Boytler canta “vendo placer a los hombres que vienen del mar…” ha alcanzado proporciones míticas. Película de altibajos, filme curioso que alcanzó pronto la categoría de clásico del cine mexicano.

En 1934 se Inaugura el género costumbrista y del paisaje, con loa película Janitzio, con  Zirahuén, un pescador del lago de Pátzcuaro, Michoacán, lucha contra los especuladores que pretenden invadir su área de trabajo, para después ser encarcelado por órdenes de Manuel, quien desea a Eréndira, la novia del pescador.

Vámonos con Pancho Villa del año 1935, fue un filme muy sonoro que hablaba sobre la época durante la revolución mexicana de un grupo de valientes campesinos, conocidos como los “Leones de San Pablo” se unen al ejército de Pancho Villa. Después de algunas batallas, con más derrotas que victorias, el grupo original es reducido a dos: Tiburcio Maya y el joven “Becerrillo”. Una epidemia de viruela se desata entre la tropa y “Becerrillo” cae enfermo. Villa ordena a Tiburcio matar al joven e incinerar su cuerpo. Desencantado, Tiburcio abandona la revolución y regresa a su pueblo.

El reconocimiento a este clásico del cine mexicano llegó varias décadas después, cuando en  1982, se transmite por televisión una versión hasta entonces desconocida, que incluía un final en el que Pancho Villa regresa por Tiburcio Maya y le pide que vuelva a combatir en su tropa. Al negarse, Villa mata a Tiburcio, su mujer y su hija, y se lleva a su pequeño hijo a la revolución. Se ignora si este final fue censurado, o si el propio De Fuentes decidió eliminarlo por encontrarlo innecesario o demasiado cruel.

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